Mi marido y yo hemos tenido sexo todos los días durante un año y así nos va ahora

Citas de un sitio observo

Tenía 15 años. La ansiedad le desbordaba. Dudó mucho, pero su camarada insistió hasta que acabó cediendo. Por un lado era un adolescente que perdería la virginidad y, por otro, reproducía en mí el estigma social que tiene el consumo de prostitución. Dieciséis años después de su primera vez, aquel chico titubeante se muestra firme y relajado durante la entrevista. Aunque en determinados círculos lo conocen como el putero de izquierdas, ya que es militante de Podemos, no le molesta el apodo. Y apostilla: Una sociedad moderna no puede vivir en la mentira. La investigadora a cargo del estudio, Carmen Meneses, señala que la edad de iniciación ronda los 23 años. Pese a ello, son pocos los que dan la cara.

EL ESPAÑOL

Vamos con los contrarios. Censura e hipersexualización de la mujer española Primero, un poco de contexto histórico: tras cuarenta años de dictadura franquista en los que el cuerpo de la madama era considerado pecaminoso e impuro -cuarenta años oprimiendo la sexualidad femenina, sus expresiones y sus deseos- es dialéctico que, en los albores de la democracia, existiese un momento donde empelotarse y sexualizarse tuviese un componente vengativo desde la perspectiva feminista. Era un modo de rebeldía -si se hacía por voluntad propia, claro, no por la de los hombres y empresarios que nos han tutelado hasta hace tan poco. María José Cantudo en la primera escena de desnudo del cine español. En pocos años, el cuerpo de la mujer pasó de ocultarse por completo a ser mostrado como reclamo e hipersexualizado para rentabilizarse. Ese es el relato que actualidad sobrevive y del que el feminismo, durante tanto tiempo, ha intentado escapar: las mujeres no somos un cuerpo, no sólo un cuerpo. Que, en cuanto nos desnudamos, nadie nos audición. Cómo va a importarle a algún lo que estemos diciendo mientras enseñamos los pechos: no debería ser antípoda, pero prevalece la carne. Porque en cuanto tomamos la palabra, corremos el riesgo de molestarles.

En portada

En la serie 'New girl'. Cordon La obra de teatro Pigmalion es a la vez una reflexión que le da sentido a un axioma bastante extendido: no hay que quedarse en las primeras impresiones. Por cierto: ella le da calabazas. Qué hacer o no en una primera cita para causar buena impresión es algo para lo que no existe una respuesta científica. Hace unos días preguntamos a mujeres por los errores que cometen ellos. Ahora le toca hablar a los hombres. Preguntamos a una treintena de varones por situaciones en las que han pensado quiero irme de aquí. Me pareció un flagrante abuso de confianza Bien sea por un comportamiento manifiestamente incompatibles, bien por pequeñas sutilezas, detalles nimios que ya entran en el campo de las neuras de él.

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Fotos del Instagram de la escritora Brittany Gibbons, autora de este artículo. Hace ahora tres años, tuve sexo todos y cada uno de los días durante un año completo. Respondo antiguamente de que me preguntes lo que me preguntan siempre: no, no fue con hombres. Fue con uno, mi marido.

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